
El 25 N de 2025 titulamos nuestro Manifiesto “TOLERANCIA CERO CONTRA LA DELINCUENCIA MACHISTA”, término que describe perfectamente la violencia machista como delito y como problema social, y todo comportamiento que se ejerce sobre una mujer por razones de género y que está basado en ideas machistas toleradas socialmente durante siglos: desigualdad, posesión, control, celos, dominación, desprecio, violencia.
El machismo es estructural, porque durante siglos los hombres han ostentado más poder que las mujeres en todos los ámbitos: económico, político y social, desigualdad que avalaban la cultura, la religión y la ley. Afortunadamente, muchas de esas leyes se han derogado, y se han aprobado otras esenciales para avanzar en Igualdad.
Pero no podemos obviar la realidad, así que este 8 M del 2026 limitarnos a celebrar esos avances sería caer en el conformismo, porque las historias que vamos conociendo día a día han de marcar necesariamente un punto de inflexión, ya que ponen en evidencia que los efectos del machismo persisten y que los avances que tanto celebramos no se han materializado en soluciones efectivas, y que no estamos protegiendo adecuadamente a las víctimas.
Debemos, por tanto, intensificar la acción y la lucha.
LA DELINCUENCIA MACHISTA MATA. El número de víctimas de violencia de género y de violencia vicaria es inasumible, porque la única cifra asumible para una sociedad igualitaria es CERO. La mayoría de las víctimas habían interpuesto una denuncia antes de ser asesinadas, y nuestra respuesta como sociedad no puede ser únicamente guardar un minuto de silencio y aplaudir.
LA DELINCUENCIA MACHISTA ENFERMA. Establecer las cifras exactas resulta imposible, porque no existen datos oficiales sobre el número de víctimas de violencia sexual, violencia física, violencia psicológica, violencia económica, violencia digital, violencia laboral ni de otras formas de violencia machista.
En el ámbito laboral, la delincuencia machista actúa disfrazada de superioridad jerárquica, de estructura, de aparato, de política de empresa, de necesidades de servicio, etc. Y cuenta con la complicidad necesaria de quienes, por falta de educación en igualdad, normalizan estas conductas, de quienes, con tal de seguir formando parte del “sistema”, las justifican, o de quienes, por comodidad ¿o cobardía?, optan por “mirar hacia otro lado”.
Es innegable que el machismo sigue presente en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Pero es desolador e inaceptable que la respuesta a ese machismo sea la misma en instituciones y organizaciones aparentemente antagónicas ideológicamente, incluso en aquellas que se declaran feministas o que están lideradas por mujeres que parecen desconocer que la lucha feminista ha posibilitado que puedan ocupar puestos antes reservados sólo a los hombres.
El relato de todas las víctimas coincide: son invisibilizadas, silenciadas, aisladas, anuladas, cuestionadas, desprestigiadas y/o presionadas; los Protocolos anti acoso o no existen o no se activan; sufren revictimización; el coste personal, familiar, social, laboral y económico por denunciar roza lo inasumible, a pesar de que todos los discursos digan que es lo que una víctima debe hacer; se sienten utilizadas como arma política por el “otro bando”.
UGT se proclamó oficialmente feminista, por lo que no es compatible ser ugetista y ser machista, quien no comparta ni practique estos valores no tiene cabida en nuestro sindicato.
Quienes formamos la Sección Sindical de UGT en el Ayuntamiento de Santander seguiremos poniendo a las víctimas, siempre, en el centro.
Seguiremos ofreciendo respeto, solidaridad, apoyo, ayuda, aliento y protección en sus denuncias a todas las mujeres que hayan sufrido cualquier forma de violencia machista.
Nunca ampararemos ni encubriremos comportamientos machistas, y nos enfrentaremos a quienes los normalicen.
Con el convencimiento de que una sociedad igualitaria es una sociedad más justa, seguiremos exigiendo más y mejores recursos públicos, con una financiación adecuada para acometer, entre otras medidas, modificaciones legislativas que garanticen la efectiva protección a las víctimas, y una Educación y Formación obligatoria en igualdad, especialmente para cargos públicos y orgánicos.
Si nada hacemos, nada cambia, y no debemos olvidar que lo que hoy es un derecho ayer fue una lucha.
Comisión Ejecutiva de la Sección Sindical de UGT en el Ayuntamiento de Santander.